BLASCO IBÁÑEZ Y LUNA, EL PAPA DEL MAR. Personajes de novela histórica

22 Sep

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Según el anciano Papa, toda la Iglesia vivía refugiada en esta roca del Mediterráneo, como toda la Humanidad lo había estado en el Arca de Noé sobre el oleaje tempestuoso del Diluvio.
Blasco Ibáñez, El Papa del mar

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BLASCO IBÁÑEZ Y LUNA, EL PAPA DEL MAR. Personajes de novela histórica

La novela histórica siempre nos ha regalado personajes fascinantes e historias increíbles sobre la  persistencia y el valor. Pero cuando el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez  terminó esta obra coloreada por todos los azules del Mediterráneo, El Papa del mar, no nos legó sólo una novela en la que se entrelazan estratégicamente los grandes acontecimientos del pasado con una historia de amor; no nos obsequió simplemente una atractiva evocación del Cisma de Occidente y de la  azarosa vida del primer Papa español, que merced a muchas “causalidades” se cruza a su vez  con la de otras figuras decisivas como la de Juana de Arco, San Vicente Ferrer, Santa Catalina de Siena, la familia Borgia o Alfonso El Magnánimo. Aparte de todo esto nos dio en mano una invitación, cálida e irresistible, para reencontrarnos en el antiguo castillo templario de Peñíscola con una de las voluntades más firmes de todos los tiempos: la de Pedro Martínez de LunaBenedicto XIII, conocido por su antiguo linaje como el Papa Luna y rebautizado poéticamente como el Papa del mar por Blasco Ibáñez. Disfrutemos a continuación de esta pequeña prueba de sonido en la hermosa fortaleza marina que acogió a Luna y en la que continúan reverberando su espíritu indomable y las palabras de Blasco:

PAPA LUNASe imaginaba Claudio los primeros meses de la vida de Luna en esta especie de isla, desconocida hasta poco antes y hacia la cual iban a volver sus ojos tantas gentes. Apenas sus dos galeras procedentes de Colliure hubieron anclado, llegó por tierra otra embajada de don Fernando para exigirle nuevamente que presentase su abdicación.

Luna contestó con ironía a los enviados del monarca. Si él no era Papa verdadero, en tal caso resultaban nulos todos los actos de su Pontificado. Y él había ceñido su corona al rey de Aragón, había casado a la reina de Castilla, llevaba cumplidos durante veinte años innumerables actos papales. Declarándolo Pontífice falso, indigno de obediencia, iban a disolverse la legitimidad de muchas familias reinantes y la vida espiritual de sus pueblos. Pero tales palabras no fueron oídas.

[…]

Dos monjes benedictinos, uno de Lieja, llamado Stock, y otro inglés, de nombre Planche, acompañados de varios notarios, emprendieron el viaje para presentarse en la fortaleza del Papa del mar.

No era tan desesperada la situación de éste como la creían sus enemigos. De los antiguos países de su obediencia sólo le quedaban Escocia, que por odio a Inglaterra se mantuvo fiel hasta dos años antes de su muerte, y el condado de Armagnac, en el Sur de Francia, que lo veneró hasta después de muerto. Pero aparte de ambos países, eran muchos los grupos y las personalidades ilustres que seguían de lejos con simpática atención la resistencia del Pontífice.

Los que se mantenían junto a él llamaban a Peñíscola el arca de Noé, y databan sus cartas familiares In Arca Noe. Según el anciano Papa, toda la Iglesia vivía refugiada en esta roca del Mediterráneo, como toda la Humanidad lo había estado en el Arca de Noé sobre el oleaje tempestuoso del Diluvio.

Blasco Ibáñez, El Papa del mar

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2 comentarios to “BLASCO IBÁÑEZ Y LUNA, EL PAPA DEL MAR. Personajes de novela histórica”

  1. Lázaro Buría 23 de septiembre de 2014 a 0:39 #

    El asombro siempre me vence cuando intento explicarme la vida vulgar de antaño que monumentos, estatuas y recintos sagrados le proponen divinizar a la inocencia de mis ojos extenuados de ver el único milagro del que soy capaz de dar fe: la incalculable diversidad de ustedes los humanos. El Papa del Mar, tal y como lo muestras, se ajusta a esa ecuación. Y me quedo de él, más que con la alusión a Noe y su arca, que le atribuye El Autor, con el 1% visible de La Luna de hoy, la primera de un Otoño que estamos comenzando a disfrutar. Los castillos no son sitios propicios para pensar sobre biyecciones.

    • Aurora Luna 23 de septiembre de 2014 a 1:17 #

      Gracias, Lázaro. Pero los castillos templarios tendrían que ser diferentes, están situados siempre en lugares muy bien “escogidos”, que facilitan el acceso a los archivos ak… Me gusta mucho el título de tu blog: “Crisis y conocimiento”, y la cita inicial: “…pensó en la presencia de la Espiral, durante milenios y milenios, ante la cotidiana mirada de pueblos pescadores…” Continuaré reflexionando sobre las biyecciones… 🙂

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