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Club de lectura en Valencia: Masa y poder, de Elias Canetti

27 Nov

Club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE, tributos en curso. Tras la última recomendación literaria del Doktor in Faustus en nuestra escuela de escritura en Valencia, que estuvo protagonizada por una gran novela de Mijail Bulgákov: «El maestro y Margarita», llega a le sección de grandes clásicos de nuestro club de lectura, coordinada por Juan Agustín Vigil, otra de las obras más importantes del siglo XX: «Masa y poder«, de Elías Canetti.

 Club de lectura en Valencia de la escuela de escritura de LIBRO VUELA LIBRE. Juan Agustín Vigil. Grandes clásicos

Seguid las instrucciones de vuestro grupo de escritura si estáis trabajando con la clave p-3 de nuestro taller de novela y disfrutad de esta profunda y carismática obra de Elías Canetti, tan bien elegida por Juan Agustín Vigil para todos los seguidores de las recomendaciones de grandes clásicos de nuestro club de lectura en Valencia, mientras Raquel Peñalver, desde su sección dedicada a la literatura fantástica, prepara una nueva sugerencia para los amantes de la literatura de terror.

Club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE. DOKTOR in FAUSTUS recomienda: “MASA Y PODER”, de Elías Canetti

  «Masa y poder», la obra de Elías Canetti elegida este mes para el club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE, es una de las obras más prominentes de la literatura universal del siglo XX.

  Esfuerzo de toda una vida (Canetti tardó treinta y cuatro años en llevarla a cabo), la idea surge en la adolescencia del autor, tras asistir en 1922 a una manifestación de obreros en protesta por el asesinato de Walter Rathenau, a manos de un grupo de ultraderechistas alemanes.

  También como rechazo profundo, casi visceral, de la obra “Psicología de las masas”, de Sigmund Freud.

  “Masa y poder” supuso para Canetti la obtención del Premio Nobel de Literatura (1981).

  La importancia y la calidad de esta obra hacen difícil (e injusta) la elección de solo tres  fragmentos, pues toda elección de una parte escamotea al conjunto su rigor. Algo así como si el cuerpo decapitado de un ajusticiado pudiera garantizar cómo eran las facciones del individuo. ¿Acaso una rodilla del Apolo de Belvedere sería suficiente para afirmar, con científica precisión, cómo es el contorno total de la escultura?¿El busto, seccionado del resto de la Venus de Botticelli, bastaría para transmitir con certeza infalible la belleza de sus facciones? ¿O tal vez el ojo izquierdo de Mona Lisa nos informaría con exactitud acerca de la morfología de las manos o de la elegancia del tocado de la bella mujer?

  En todo caso, siempre nos queda cierta sensación de censor, o de torpe cirujano.

  La lectura de esta obra dirige, sin recorrer un sendero excesivamente introspectivo, nuestra mirada hacia capas muy profundas de la psique, a los verdaderos “porqués” del comportamiento humano.

  Lo que sorprende al principio, y atrapa enseguida, es el descubrimiento del mundo como rito iniciático, la violenta caída del velo de Isis. Para que seamos conscientes de ello se hace imprescindible una objetividad inusual en la mirada, un alejamiento casi absoluto del pantanoso páramo del Ego. Y entonces, voilá, la extrañeza y el asombro se tornan en fascinación. Descubrimos el bosque secreto y ancestral que siempre estuvo ahí. que sigue estando ahí, delante de nosotros. Y nos identificamos como parte de él, nos integramos en él, en el vuelo de retorno hacia lo primitivo esencial. Y disfrutamos de la lectura.

  A destacar, por último, la apasionada lucidez de pensamiento del autor, capaz de desvelar gran número de motivaciones auténticas, ocultas tras la sibilina y civilizada multiplicidad de la máscara.

Ficha técnica de «Masa y poder», de Elías Canetti. Recomendaciones literarias para el club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE

  —TÍTULO ORIGINAL: “Masse und Macht” (1960)

  —DISEÑO DE LA PORTADA: Departamento de diseño de Random House Mondadori.

  —ILUSTRACIÓN DE LA PORTADA: “El triunfo de la muerte” (1560), de Pieter Brueghel el Viejo.

  —PRIMERA EDICIÓN: Junio 2005.

  —TRADUCCIÓN Y NOTAS: Juan José del Solar (cedidas por Galaxia Gutemberg y Círculo de Lectores, S.A.).

  —PRÓLOGO: Ignacio Echevarría (2005).

  —EDICIÓN: DEBOLSILLO.

 Recomendaciones en curso de Juan Agustín Vigil para el club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE. PÁRRAFO UNO: PRÓLOGO DE “MASA Y PODER” (PÁGINA 52): Se trata de una alusión al concepto de Masa que, si bien pertenece a la novela Auto de fe (capítulo “El manicomio”, en boca del psiquiatra George Kien), la incluyo por esclarecedora.

  “No menos que por hambre o por amor, practicamos la llamada lucha por la vida con el fin de aniquilar la masa en nuestro interior. Pero ésta se robustece tanto bajo ciertas circunstancias que obliga al individuo a actuar de forma desinteresada o incluso en contra de sus propios intereses. La «humanidad» existía como masa ya mucho antes de ser inventada y diluida conceptualmente. Como un animal monstruoso, salvaje, ardiente y exuberante, la masa hierve y se agita en lo más hondo de nuestro ser, a mayor profundidad que las mismas Madres. Es, pese a su edad, el más joven de todos los animales, la criatura esencial de la Tierra, su meta y su futuro. Nada sabemos de ella, y vivimos, supuestamente, como individuos. No obstante, la masa se abate a veces sobre nosotros como una tempestad mugidor«, como un único y fragoroso océano en el que cada gota permanece viva  y desea lo mismo. Mas suele disgregarse pronto, devolviéndonos a nuestro estado habitual de pobres diablos solitarios. Y entonces nos resulta inconcebible recordar que alguna vez llegamos a ser tantos, tan grande y tan «Uno». «Enfermedad», dirá alguno, víctima de su propia inteligencia; «la bestia en el hombre», atenuará el cordero de la humanidad, sin sospechar cuán próximo a la verdad está su error. Entretanto, la masa prepara un nuevo ataque desde dentro. Y un buen día ya no volverá a disgregarse, quizá en un solo país al comienzo, y desde él se propagará a todos lados hasta que nadie pueda dudar de su existencia, porque ya no habrá Yo, ni Tú, ni Él, sino solo ella: la Masa”.

 Recomendaciones en curso de Juan Agustín Vigil para el club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE. PÁRRAFO DOS: CAPÍTULO “ELEMENTOS DEL PODER” (APARTADO “PODER Y VELOCIDAD” —PÁGINAS 421, 422 Y 423).

  “Toda velocidad, en la medida en que forme parte del ámbito del poder, es velocidad en atrapar por sorpresa o apresar. En ambos casos, los animales fueron el modelo del hombre, que aprendió de las fieras depredadoras, del lobo sobre todo, a atrapar por sorpresa. A apresar dando un salto repentino le enseñaron los felinos; sus envidiados maestros fueron en esto el león, el leopardo y el tigre. Las aves rapaces combinan ambas capacidades: atrapar por sorpresa y apresar. (…) Estos animales sirven ya, desde muy temprano, como símbolos de poder. Representan ya sea a los dioses, ya sea a los antepasados del poderoso. Un lobo era el antepasado de Gengis Khan. El halcón Horus era el dios de los faraones egipcios. En los reinos africanos, los animales sagrados de la estirpe real son el león y el leopardo. De las llamas en que se incineraban los cadáveres de los emperadores romanos las almas de estos remontaban el vuelo y ascendían al cielo como el águila.

  Lo más veloz, sin embargo, es lo que desde siempre lo ha sido: el rayo. El temor supersticioso ante los rayos, contra los que no existe protección, está ampliamente difundido. Los mongoles temen sobre todo al trueno y al rayo. Cuando hay tempestad expulsan de sus yurtas a todos los forasteros, se envuelven ellos mismos en fieltros negros y se esconden dentro hasta que haya pasado. Entre los mongoles una amplia gama de prohibiciones sirve para ganarse el favor del rayo. Hay que evitar todo cuanto pueda atraerlo. El rayo  es a menudo el arma principal del dios más poderoso.

(…)

  Es sorprendente el número de soberanos que han caído fulminados por un rayo (…) Los relatos sobre el tema son numerosos entre los romanos y entre los mongoles. Ambos pueblos creen en un supremo dios del cielo, ambos tienen un sentido fuertemente desarrollado del poder. Conciben el rayo como una orden sobrenatural. Cuando fulmina, debe fulminar. Cuando fulmina a un poderoso, ha sido enviado por alguien aún más poderoso; funciona como el más rápido y repentino de los castigos, pero también el más evidente.

  (…)

  En todos los relatos contemporáneos sobre los mongoles se destaca su rapidez. Su aparición era siempre inesperada: surgían tan repentinamente como desaparecían, y reaparecían aún más repentinamente. Sabían utilizar incluso la precipitación de la fuga para el ataque; cuando sus enemigos creían que ya habían huido, se veían de pronto cercados  por ellos.

Desde entonces, la velocidad física como propiedad del poder no ha cesado de acrecentarse de todas las maneras posibles.

  (…)

  A la esfera del apresar pertenece una especie muy distinta de rapidez, la del desenmascaramiento. (…) Para ser eficaz el desenmascaramiento ha de ser súbito. Esta especie de velocidad podríacalificarse de dramática. El atrapar por sorpresa se limita en este caso a un espacio muy pequeño, se concentra. De máscara en máscara se pueden lograr desplazamientos decisivos de relaciones de poder. Se combate la simulación del enemigo con la propia. Un soberano invita a notables militares o civiles a un festín. De pronto, y cuando ellos menos esperan una muestra de hostilidad, son todos asesinados. (…) La rapidez del acontecimiento se agudiza al máximo, de ella sola depende el éxito del proyecto. El soberano, muy consciente de su permanente simulación, solo puede esperar siempre lo mismo del otro. Toda rapidez con la que él se le adelante le parecerá permitida e indicada. Le importará poco perjudicar a un inocente: resulta fácil equivocarse en el complejo mundo de las máscaras. Le irritará profundamente que por no actuar con rapidez se le escape un enemigo”.

Recomendaciones en curso de Juan Agustín Vigil para el club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE. PÁRRAFO TRES: CAPÍTULO “EL SUPERVIVIENTE “ (APARTADO “EL SUPERVIVIENTE” —PÁGINAS 347, 348 Y 349).

  “El momento de sobrevivir es el momento del poder. El espanto ante la visión de la muerte se disuelve en la satisfacción de no ser uno mismo el muerto. (…). En la lucha por la supervivencia cada cual es enemigo del otro; comparado con este triunfo elemental, cualquier dolor es poca cosa. Importa, sin embargo, que el superviviente esté solo frente a uno o varios muertos. Se ve y se siente solo frente a uno o varios muertos, y al hablar del poder que ese momento le confiere, nunca deberá olvidarse que deriva única y exclusivamente del hecho de su unicidad.

  Todas las aspiraciones del hombre a la inmortalidad contienen algo del ansia de sobrevivir. El hombre no solo quiere existir siempre: quiere existir cuando otros ya no existan.

  (…) La forma más baja de supervivencia consiste en matar. Así como el hombre ha matado al animal que lo alimenta (…) querrá matar a cualquiera que se cruce en su camino y le haga frente con intenciones hostiles. Querrá abatirlo para sentir que él sigue existiendo y el otro ya no. Este, sin embargo, no deberá desaparecer del todo: a este sentimiento de triunfo le es indispensable que siga presente como cadáver (…). Este momento de la confrontación con el muerto al que acaba de abatir llena al superviviente de una fuerza de índole muy peculiar, que no puede compararse con ninguna otra. No hay momento que exija con tanta insistencia ser repetido (…). Frente a estos montones de caídos, el superviviente se yergue como un hombre privilegiado (…). Los muertos yacen por tierra, indefensos; él permanece en pie, y parece que la batalla se hubiera librado solo para que él sobreviva. La muerte ha sido desviada.

    (…) Todo el que haya participado en una guerra ha experimentado esta sensación de superioridad sobre los muertos. Puede que la disfrace de duelo por los compañeros caídos; pero estos son unos cuantos, y los muertos siempre muchos.

  La sensación de fuerza que le produce haberlos sobrevivido es en el fondo más intensa que el pesar que pueda sentir: es la sensación de haber sido elegido, entre muchos otros cuyo destino era manifiestamente igual al suyo. Por el simple hecho de seguir con vida se siente de algún modo el mejor (…). Quien consigue sobrevivir muchas veces pasa a ser un héroe. Es más fuerte y tiene más vida, y los poderes le son propicios”.

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                                    D. in F:“ Mi alma a cambio de una gran obra”.

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