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Club de lectura de Libro vuela libre: El inmortal, de Borges

23 Dic

El inmortal, de Borges, ha sido la obra elegida para estrenar una nueva sección del club de lectura en Valencia de Libro vuela libre: En la cornisa, que, a partir de ahora, coordinará el escritor, periodista y crítico literario Jimmy Entraigües.

Jimmy Entraigües estrena con El inmortal, de Borges una nueva sección en el club de lectura en Valencia de Libro vuela libre

Los seguidores del taller de escritura creativa y de las comunidades de escritores de Libro vuela libre seguro que disfrutarán también de este primer artículo dedicado a El inmortal de Borges, que antecede a todos los que irán poblando de grandes obras y agudas reflexiones nuestra nueva cornisa literaria. El deleite está garantizado porque el estreno de esta sección de nuestro club de lectura promete, ya que está protagonizada por Borges, por uno de sus más brillantes relatos y por un excelente autor y analista hispanoargentino, Jimmy Entraigües, que ama y conoce el universo borgeano a partes iguales.

EN LA CORNISA, de Jimmy Entraigües

Breve acercamiento a El inmortal, de Borges, para el club de lectura y las comunidades literarias de LIBRO VUELA LIBRE

Dentro de ese maravilloso libro de cuentos titulado ‘El Aleph’ (1949), de Jorge Luis Borges, nos encontramos con un primer relato llamado ‘El inmortal’. De él su autor nos indica, en el epílogo del libro, que se trata de “un bosquejo de una ética para inmortales” y que su tema “es el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres”. Así de fácil, y así de complejo (en apenas dos breves pinceladas), define Borges uno de sus cuentos más elaborados y estudiados. Resulta interesante comprobar el ordenamiento que Borges da a ‘El Aleph’ ya que se inicia sobre una de sus pasiones filosóficas para concluirla con el hallazgo de una piedra circular que contiene “todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos” como espacio infinito. Sin duda sabía muy bien cómo tomar la mano del lector para arrastrarlo por un paseo donde tienen cabida todos los tiempos, todos los espacios y todos los mundos.

Que yo recuerde, mis trabajos empezaron en un jardín de Tebas Hekatómpylos, cuando Diocleciano era emperador. Yo había militado (sin gloria) en las recientes guerras egipcias, yo era tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo: la fiebre y la magia consumieron a muchos hombres que codiciaban magnánimos el acero. Los mauritanos fueron vencidos; la tierra que antes ocuparon las ciudades rebeldes fue dedicada eternamente a los dioses plutónicos; Alejandría, debelada, imploró en vano la misericordia del César; antes de un año las legiones reportaron el triunfo, pero yo logré apenas divisar el rostro de Marte. Esa privación me dolió y fue tal vez la causa de que yo me arrojara a descubrir, por temerosos y difusos desiertos, la secreta Ciudad de los Inmortales”.

La historia, según el cuento, es la traducción de un viejo manuscrito escrito en inglés, que “abunda” en latinismos y que se encuentra al final de la ‘Iliada’ de Pope. El manuscrito es comprado por la princesa Lucinge al anticuario Joseph Cartaphilus, personaje que posteriormente fallece en el mar.

El verdadero núcleo de la historia, ya atrapados por el interés del manuscrito, se inicia cuando un hombre (Marco Flaminio Rufo), tribuno del emperador Diocleciano, toma la iniciativa de buscar la Ciudad de los Inmortales gracias a la información ofrecida por un jinete procedente de oriente.

El viaje emprendido por el tribuno permite a Borges ahondar en su fascinación por el Lejano Oriente (son muchos los cuentos que contienen este enamoramiento) al tiempo que juega con la idea, subliminal, de que nosotros mismos (como cautivados lectores) somos el ‘lejano oriente’ del Lejano Oriente (otra idea muy borgiana). Todo ello es una muestra ‘simbólica’ de metas inalcanzables y horizontes difíciles a los que arribar que deja ver la irónica burla que el autor deja caer sobre el lector y la humanidad. De alguna forma, y casi tomando a su admirado Schopenhauer como referencia (“Desear la inmortalidad, es desear la perpetuación de un gran error”), Borges nos hace avanzar por el recorrido de esa afirmación hasta hacernos caer, si somos bueno lectores, en la advertencia de Francis Bacon que precede al relato: “Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had an imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon given his sentence, that all novelty is but oblivion”.

                  Francis Bacon, Essays, lviii

Marco Flaminio Rufo emprende confiado la búsqueda de la ciudad (también la ciudad es otra meta como lo pueden ser los ideales, los principios morales, éticos, filosóficos…), para encontrarse con un saber y un conocimiento total y absoluto. Otra nueva ironía borginana nos sale al paso al pensar que ir en busca de un conocimiento superior nos hace más sabios dejando constancia de que todo lo sabido no era suficiente y de si ese nuevo saber nos dará, realmente, mayor conocimiento o nos hará más ignorantes que antes de emprender la búsqueda o…, lo que es mucho más terrible, se nos ha enseñado tanto a perseguir nuestros sueños a través de las estrategias impuestas por otros (sí, como un bestial adelanto del pensamiento posmoderno) que nuestro gregarismo es bochornoso.  Bajo el mando de doscientos soldados y varios mercenarios, Marco Flaminio Rufo emprende el camino hacia la Ciudad de los Inmortales. Muy pronto casi todos los soldados y mercenarios traicionan al tribuno y éste llega hasta el país de los trogloditas con pocos hombres. Los trogloditas (que ‘carecen del comercio de la palabra’) son primitivos y simples; a lo largo del recorrido varios de sus hombres se amotinan y Rufo crucifica a uno de los sediciosos, lo que habilita la venganza de varios de sus compañeros de viaje. 

Proseguimos la marcha, pues hubiera sido una afrenta retroceder. Algunos temerarios durmieron con la cara expuesta a la luna; la fiebre los ardió; en el agua depravada de las cisternas otros bebieron la locura y la muerte. Entonces comenzaron las deserciones; muy poco después, los motines. Para reprimirlos, no vacilé ante el ejercicio de la severidad. Procedí rectamente, pero un centurión me advirtió que los sediciosos (ávidos de vengar la crucifixión de uno de ellos) maquinaban mi muerte. Huí del campamento con los pocos soldados que me eran fieles. En el desierto los perdí, entre los remolinos de arena y la vasta noche. Una flecha cretense me laceró. Varios días erré sin encontrar agua, o un solo enorme día multiplicado por el sol, por la sed y por el temor de la sed. Dejé el camino al arbitrio de mi caballo. En el alba, la lejanía se erizó de pirámides y de torres. Insoportablemente soñé con un exiguo y nítido laberinto: en el centro había un cántaro; mis manos casi lo tocaban, mis ojos lo veían, pero tan intrincadas y perplejas eran las curvas que yo sabía que iba a morir antes de alcanzarlo”.

La Ciudad de los Inmortales se encuentra en territorio de trogloditas  y allí llega Marco Flaminio Rufo para descubrir que el caos domina la ciudad. Incluso antes de penetrar en ella se percata de que debe atravesar un laberinto, dividido en nueve pasillos que conducen a cámaras idénticas que conducen a otros nueve pasillos. El orden no existe. Hay corredores y pasillos que no van a ningún sitio, las ventanas no ofrecen paisajes posibles, las escaleras se sitúan al revés, toda la arquitectura es delirante y opresiva. La visión es como enfrentarse a una obra de Escher o los interiores dibujados por Piranesi de escaleras, cámaras y bóvedas (obras que Borges admiraba profundamente).

El tribuno ha perdido la noción del tiempo y el espacio y su desasosiego aumentan al tratar de encontrar una salida de la laberíntica ciudad. Para su sorpresa un troglodita le espera al encontrar un escape y Marco Flaminio Rufo emprende la tarea de enseñarle a hablar (una de las expresiones del conocimiento) y le adjudica un nombre, Argos. Los esfuerzos, pese al pésimo trato que da a su compañero, logran el objetivo: Argos habla. Lo que dice da sentido al cíclico error de la eternidad: es el autor de ‘La odisea’. Aquí vuelve a tomar carta de valor Schopenhauer, quien plantea en sus obras, retomando el pensamiento budista, que la vida, a modo de sueño, es una ilusión (maya) que repetimos en cualquier punto, en cualquier geografía, en cualquier tiempo, en cualquier espacio… El pueblo troglodita, tras una lluvia, sale de su estado de silencio y el razonamiento lógico les lleva a abandonar la ciudad en busca del río que quita la inmortalidad. Marco Flaminio Rufo transmuta su nombre (otro juego borgiano: la transmutación) y, en busca de aguas que le resten el vacío de la inmortalidad, dedica su tiempo al juego del ajedrez, a escribir los viajes de Simbad, a participar en guerras que luego olvida y…, a narrar los acontecimientos de su historia.

Marco Flaminio Rufo, cual Homero, hace eco de su trayectoria vital a sabiendas de que los viajes de Ulises serán contados, escritos y narrados por otros, de que todo se repite y de que todos los hombres, como pequeños dioses (muy cercano al concepto de Spinoza) son parte de una misma unidad que forma un todo y de que todo ideal, toda búsqueda es repetitiva (no hay nada nuevo bajo el sol) sin llegar a comprenderse hasta convertirse en un simbolismo eterno, casi inmortal. Como cierre a la historia, Borges nos advierte: “Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos”.

Grandes cuentos en el club de lectura de Libro vuela libre

10 Dic

Grandes cuentos en las recomendaciones en curso del club de lectura de los cursos de escritura creativa de Libro vuela libre: “El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling

Juan Agustín Vigil, el responsable de nuestra sección literaria Doktor In Faustus, que ya recomendó para los seguidores del club de lectura de verano de Libro vuela libre Los sonrientes, un excelente cuento de Scott  Fitzgerald, vuelve a elegir, para su sección de grandes clásicos de novela y relato corto, otra brillante obra de la narrativa breve: El ojo de Alá, de Rudyard Kipling.

Grandes cuentos en el club de lectura en Valencia de los cursos de escritura creativa de Libro vuela libre

Disfrutad de las tres atractivas puertas de entrada y de la ficha técnica de esta edición de El ojo de Alá, que Doktor In Faustus ha seleccionado para la campaña de Libros de papel de nuestro taller de escritura en Valencia, y del talento de este excelente autor británico que fue el primero en recibir el Premio Nobel de Literatura e 1907.

Grandes cuentos en el club de lectura de Libro vuela libre. DOKTOR IN FAUSTUS RECOMIENDA: “El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling. ARGUMENTO:

  Tras un viaje por Andalucía, John de Burgos, destacado pintor medieval, regresa al monasterio inglés de Saint  Illod  portando un extraño y fascinante artefacto: un rudimentario microscopio, por el que es posible asomarse a otra dimensión de la vida, velada a la oscura mirada humana. 

  Entre los dirigentes religiosos se plantea un trascendental dilema: ¿es siempre conveniente la difusión del saber? o, por contra, ¿puede causar grave peligro al receptor si éste no se halla preparado para asimilarlo? Y en ese caso: ¿es moral destruir la causa de tan grave peligro?

  Pero lo que se descubre en una simple gota de agua, a través del artilugio del pintor, no es el Infierno sino la Vida, en otra de sus infinitas dimensiones. Y de un plumazo provoca la muerte de un sinfín de falsas apariencias. Aunque todo siga igual, ya nada volverá a ser lo mismo.

“El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling. Datos de la edición elegida por DOKTOR IN FAUSTUS:

Editor: Germán Sánchez Ruipérez, para Ediciones B

Año de la edición recomendada: 1991, en colección “Biblioteca de El Sol”, del diario “EL SOL”.

Traducción: Jaime Zulaika.

Introducción: Horacio Vázquez Rial.

“El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling. Grandes cuentos en el club de lectura en Valencia. Fragmento 1º (págs.33, 34 y 35 de la edición recomendada):

  “Componía las márgenes del cuadro una filigrana de compartimentos células irregulares pero equilibradas, donde estaban sentados, bañándose o revolcándose, demonios en blanco, por así decirlo: cosas aún incontaminadas por el mal: indiferentes, pero anárquicamente fuera de la imaginación. Sus formas semejaban, nuevamente, escalas, cadenas, látigos, diamantes, capullos abortados o esferas grávidas y fosforescentes, algunas casi estrellas.

  Roger de Salerno las parangonó con las obsesiones de un cerebro eclesiástico.

  —¿Malignos? —inquirió el fraile de Oxford.

  —Considerad horrible todo lo desconocido —citó Roger con desprecio.

  —Yo no. Pero son maravillosos… una maravilla. Creo…

  El fraile retrocedió. Thomas se adelantó haciéndose un hueco para ver mejor, y entreabrió la boca.

  —Hablad —dijo Stephen, que le había estado observando—. Aquí somos todos más o menos doctores.

  —¡Pues yo diría —se apresuró Thomas, como quien arriesga en el empeño la convicción de su vida— que estas formas inferiores de los márgenes quizá no sean tan malignas o diabólicas, sino modelos y diseños con los que John ha ataviado y  embellecido a sus auténticos diablos que ha puesto entre los cerdos!

  —¿Y eso significaría… ? —preguntó bruscamente Roger de Salerno.

  —Según mi humilde parecer, que él puede haber visto esas formas…sin ayuda de fármacos.

  —Ahora decidme quién —dijo John de Burgos, después de un rotundo y desconsiderado juramento, —quién os ha hecho tan sabio de repente, hermano Escéptico.

  —¿Sabio yo? ¡Dios me libre! Sólo que, John, acordaos de aquel invierno, hace seis años, en que los copos de nieve se derretían sobre vuestra manga en la puerta de la cocina .Me los enseñasteis a través de un diminuto cristal que agrandaba las cosas pequeñas.

  —Sí. Los árabes llaman a ese cristal Ojo de Alá —corroboró John.”

 Grandes cuentos en el club de lectura en Valencia. “El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling. Fragmento 2º (Págs. 36, 37 y 38 de la edición en papel recomendada):

  “John sacó del pecho una caja de cuero grabada, de unas seis u ocho pulgadas de largo, en cuyo interior, envueltos en descolorido terciopelo, se hallaban lo que parecían ser compases con orla de plata y vieja madera de boj, con un tornillo en la cima que abría o cerraba las patas hasta diminutos ángulos. Las patas no terminaban en punta, sino en forma de cuchara, una espátula estaba perforada por un agujero con forro metálico de menos de un cuarto de pulgada de diámetro, y la otra por un agujero de media pulgada. En este último John introdujo, después de haberlo limpiado cuidadosamente con un paño de seda, un cilindro de metal que contenía vidrio o cristal, al parecer, en cada extremo.

  —¡Ah! ¡Arte óptico! —dijo el fraile—.

                                                                         (…)

—¡Bien! —Miró a través del artefacto—. Aquí están todas mis figuras. ¡Ahora mirad, padre! Si no las captáis al principio con la vista, girad este borde estriado, que se mueve de derecha a izquierda. 

  —No lo he olvidado —dijo el abad, ocupando su sitio—. ¡Sí! Aquí están…, igual que en mi tiempo…, mi tiempo pasado. Me dijeron que no tenían fin… ¡No tienen fin!

  —Va a marcharse la luz. ¡Oh, dejadme ver! ¡Permitid que yo también lo vea!, —suplicó el fraile, empujando casi a Stephen para apartarle del ingenio visual. El abad le cedió el paso. Sus ojos estaban en el tiempo pasado.  Pero el fraile, en vez de mirar, dio vueltas al artefacto en sus manos diestras.

  —No, no —le interrumpió John porque el hombre estaba ya manoseando las tuercas—. Dejádselo al doctor.

   Roger de Salerno miró durante minutos. John vio que sus pómulos de venas azules se tornaban blancos. El italiano se retiró por fin, como fulminado.

   —Es un mundo nuevo, un mundo nuevo, ¡oh Dios injusto! ¡Soy viejo!

   —Y ahora Thomas —ordenó el abad.

  John manipuló el tubo para el enfermero, cuyas  manos temblaban y que también se demoró mucho contemplando.

  —Es la vida —dijo enseguida, con voz entrecortada—. ¡No el infierno! Vida creada y gozosa, la obra del Creador. Viven, aunque los haya soñado. Entonces, no era pecado soñar. ¡No era pecado, oh Dios, no lo era!”

“El OJO DE ALÁ”, de Rudyard Kipling. Grandes cuentos en el club de lectura en Valencia. 3er. Fragmento (Págs. 42 y 43 de la edición en papel recomendada):

  “Thomas, el enfermero, levantó otra vez la cabeza, y esta vez no tartamudeó.

  —Lo mismo que en el agua, ¡en la sangre tienen que rabiar y guerrear mutuamente! He soñado con ello los últimos diez años. Creí que era pecado, pero ¡mis sueños y los de Varrón son ciertos! ¡Pensadlo nuevamente! ¡Tenemos la Luz debajo mismo de las manos!

  —¡Callaos! No resistiríais la hoguera mejor que otros. Os expondré el caso como la Iglesia, y yo mismo, lo enjuiciaría. Nuestro John vuelve de entre la morisma y nos muestra un infierno de diablos porfiando en el compás de una gota de agua. ¡Mágica supresión del pasado! Hasta se oyen crepitar los haces de leña.

  —¡Pero lo sabíais! ¡Lo habíais visto antes! ¡Poe el bien del hombre! ¡Por nuestra antigua amistad… Stephen!

  El franciscano intentaba guardarse los compases en el pecho mientras imprecaba.

  —Lo que Stephen de Sauré conoce, sus amigos lo conocen también. ¡Os conmino ahora a obedecer al abad de St. Illod. ¡Dádmelo!

  Extendió su mano anillada.

  —¿No puedo…, puede John, aquí presente… ¡siquiera hacer el dibujo de un… un tornillo? —dijo el fraile, con voz temblorosa, a pesar de sí mismo.

  —¡De ninguna manera! —Stephen cogió el instrumento—. Vuestra daga, John. Envainada servirá.

  Desatornilló el cilindro de metal, lo dejó sobre la mesa, y con la empuñadura de la daga machacó el cristal hasta convertirlo en un polvo chispeante que luego barrió hasta el hueco de la mano y arrojó detrás de la chimenea.

  —Parecería —dijo— que la elección estriba entre dos pecados. Denegar al mundo una Luz que tenemos debajo de la mano o ilustrarlo antes de que sea tiempo. Lo que habéis visto yo lo vi hace mucho entre los físicos de El Cairo. Y yo sé qué doctrina extrajeron de ello. ¿Vos habéis soñado, Thomas? Yo también, con mayor conocimiento. Pero este nacimiento, hijos míos, es prematuro. No será más que la madre de más muerte, más tortura, más división y mayor oscuridad en esta era tenebrosa. Por consiguiente yo, que conozco tanto mi mundo como la Iglesia, hago esta elección en mi conciencia. ¡Idos! Asunto terminado.

  Introdujo la madera de los compases muy hondo entre los leños de haya, y no tardó en consumirla el fuego.”

                             D.I.F.  “Mi alma por una gran obra”

Club de lectura de verano: Scott Fitzgerald en Doktor in Faustus

28 Jul Club de lectura de verano de los cursos de escritura de Libro vuela libre en Valencia

Club de lectura de verano, recomendaciones de temporada de los talleres de escritura de Libro vuela libre: Los sonrientes, del escritor estadounidense Scott Fitzgerald, es la última recomendación literaria de Doktor in Faustus, una de las secciones del club de lectura Libros de Papel que actualmente está sugiriendo las lecturas de verano de nuestras comunidades literarias en Valencia.

Club de lectura de verano de los cursos de escritura de Libro vuela libre en Valencia

Disfrutad en este momento tan propicio para la reflexión, en el que el foro de creatividad de Libro vuela libre también acaba de sumar a sus propuestas veraniegas un interesante debate sobre creatividad y cambio, de esta obra de Scott Fitzgerald recomendada por Doktor in Faustus y Juan Agustín Vigil, el responsable de dicha sección de nuestro club de lectura cuyo lema es: “Mi alma a cambio de una gran obra”.

 La nueva propuesta de Doktor in Faustus para el club de lectura de verano de Libro vuela libre: Los sonrientes, de Scott Fitzgerald

Se trata de una de las primeras tentativas del autor de obras tan brillantes como “El gran Gatsby”,  “Suave es la noche” o la inconclusa “El último magnate”.

El joven escritor en ciernes (Fiztgerald tenía 23 años) nos deleita con este cuento en el que plantea un curioso enigma, no resuelto  aún en este inquietante año de gracia de Nuestro Señor de 2020:

¿Por qué esa obcecación en el ser humano por mostrarse sonriente?; y mejor aún: ¿Qué se esconde detrás de tanta blancura de escayola?

D.I.F.: “Mi alma a cambio de una gran obra”

Ficha técnica de esta edición recomendada de Los sonrientes en el club de lectura de verano de nuestros talleres de escritura:

  • “EL PRECIO ERA ALTO”, selección de cuentos de Scott Fitzgerald.
  • Título original: “The Price was high” (Copyright 1979, by Frances Scott Fitzgerald Smith)
  • Título del cuento seleccionado: “LOS SONRIENTES”(publicado por la revista The Smart Set, en junio de 1920)
  • Traducción de Marcelo Cohen (1981)
  • EDITORIAL BRUGUERA  (1ª edición: febrero, 1982)

Las tres puertas de entrada de Doctor In Faustus para Los sonrientes, de Scott Fitzgerald:

Club de lectura de verano de los talleres de escritura en Valencia de Libro vuela libre. Primera puerta de entrada de Los sonrientes, de Scott Fitzgerald. Pág. 13 del volumen El precio era alto:

“¡Todos conocemos ese momento de exasperación!

Hay veces en que uno sería capaz de decirle a la viejecita inofensiva que vive al lado lo que realmente piensa de su cara: que más le valdría trabajar de enfermera nocturna en un asilo para ciegos; en que le preguntaría al sujeto que está esperando desde hace diez minutos si no se siente acalorado de tanto haber perseguido al cartero por toda la manzana; en que le sugeriría al camarero que si el hotel descontara un céntimo por cada grado que alejaba a la sopa de su condición de tibia, le estarían debiendo medio dólar; en que —y esta es la prueba infalible de la genuina exasperación— una sonrisa provoca el mismo efecto que la camiseta roja de un magnate petrolero  en el marido de una mujer de pueblo.

Pero el momento pasa. Pueden quedar cicatrices en el perro, el cuello de la camisa o el auricular del teléfono, pero el alma ha vuelto a instalarse en su sitio, entre el extremo inferior del corazón y el borde superior del estómago, y vuelve a reinar la paz.

Sin embargo, el diablillo que abre la ducha de la exasperación, al parecer usó el agua tan caliente cierta vez, durante la adolescencia de Sylvester Stockton, que éste nunca se atrevió  a entrar de nuevo para cerrarla, y en consecuencia jamás ha existido un actor de carácter aficionado en el teatro victoriano tan acosado y atosigado por los hechos cotidianos de la vida como Sylvester a los treinta años.”

Club de lectura de verano de los talleres y cursos de escritura en Valencia de Libro vuela libre. Segunda puerta de entrada de Los sonrientes, de Scott Fitzgerald. Pág. 14 del volumen El precio era alto:

“Había estado enamorado de Betty Tearle a los veinte años. Pero había acabado por deprimirla. Se había dedicado a analizar misantrópicamente  cada comida, viaje o comedia musical que habían compartido, y en las pocas ocasiones en que ella había intentado mostrarse particularmente agradable con él —deseable, habría opinado una madre—, él había entrevisto motivos ocultos y se había sumido en una bruma aún más densa que la acostumbrada. Un día, ella le  advirtió que se volvería loca si se atrevía a depositar tanto pesimismo en su salario.

Y desde entonces ella no había dejado de sonreír, con una sonrisa inútil, insultante, encantadora.

—¡Hola, Sylvo! —gritó ella.

—Ah, hola Betty.

Hubiera preferido que no le llamara Sylvo; parecía el nombre de un mono o algo por el estilo.

—¿Cómo te va la vida?  —preguntó ella alegremente—. No muy bien, supongo.

—Oh, sí —respondió él con rigidez—. Vamos tirando.

—¿Sumándote a la feliz multitud?

—Sí, por desgracia. —Miró a su alrededor—. Betty, ¿por qué son felices? ¿De qué sonríen? ¿Qué es lo que les hace sonreír?

Betty le dirigió una centelleante mirada de radiante diversión.

—Tal vez las mujeres sonríen porque tienen dientes hermosos, Sylvo.

—Tú sonríes —continuó Sylvester con cinismo— porque estás cómodamente casada y tienes dos hijos. Imaginas que eres feliz, por lo tanto supones que todos los demás lo son.

Betty asintió.

—Quizás hayas dado en el clavo, Sylvo. —El chófer echó una mirada hacia atrás y ella le hizo una seña—. Adiós.

Sylvo la contempló con una punzada de envidia que se trocó en exasperación cuando la vio volverse y sonreírle una vez más. Después el coche se perdió entre el tráfico y con un profundo suspiro, él devolvió su bastón a la vida y continuó su paseo.”

Club de lectura de verano de los cursos de escritura en Valencia de Libro vuela libre. Tercera puerta de entrada de Los sonrientes, de Scott Fitzgerald. Pág. 22 del volumen El precio era alto:

   “Sylverster Stockton se movió inquieto en su cama. Grande como era, la habitación lo sofocaba, y la brisa que se filtraba, envuelta en un rayo de luna, sólo parecía acarrear las preocupaciones del mundo al que debía enfrentarse a la mañana siguiente.

<<No comprenden —pensó—. No ven, como yo, la miseria que hay debajo de todo este maldito mundo. Su optimismo está vacío. Sonríen porque creen que siempre van a ser felices>>.

—Oh, ya está bien —murmuró soñoliento—. Mañana iré a Rye y soportaré más sonrisas y más calidez. En eso consiste la vida. Sólo en sonrisas y calidez, sonrisas y calidez…”

 

D. I. F.: “Mi alma a cambio de una gran obra”

Ensayos recomendados: Del paro al ocio

7 Jun Ensayos recomendados por el club de lectura del taller de escritura en Valencia de Libro vuela libre

   Ensayos recomendados por las comunidades literarias y los talleres de escritura de Libro vuela libre: Del paro al ocio, un lúcido ensayo del escritor Luis Racionero, es la obra seleccionada este mes por El rescatador de libros, la sección del club de lectura en Valencia de LIBRO VUELA LIBRE de la que es responsable Jose Luis Blanco Seguí.

 

Ensayos recomendados por el club de lectura del taller de escritura en Valencia de Libro vuela libre

Con la edición en papel de Anagrama de esta obra de Racionero elegida por el responsable de El rescatador de libros en esta ocasión, nuestra comunidad de escritores quiere volver a rendir tributo al pensamiento de este autor español, recientemente desaparecido, que ya inspiró dos de las actividades literarias de la clave LR-34 de nuestro taller de escritura.

Disfrutad de esta magnífica obra, Premio Anagrama de Ensayo en 1983, que hoy nos vuelve a invitar a reflexionar sobre nuestra realidad y que, como bien señala el responsable de esta sección de nuestro club de lectura dedicada a rescatar luminosas ediciones en papel, está repleta de valiosas ideas sobre el problema del paro y la crisis de valores, y propone un cambio de mentalidad, un nuevo punto de vista ético y filosófico, puesto que el capitalismo, nacido en la mentalidad puritana laboralista del protestantismo nórdico, ha llegado, por la dialéctica de la historia, a su propia negación.

Del paro al ocio, de Luis Racionero. Puertas de entrada del ensayo recomendado por nuestro club de lectura en curso:

Ficha de lectura: 

DEL PARO AL OCIO

Autor: Luis Racionero

Editorial Anagrama

XII Premio Anagrama de Ensayo

Ensayos recomendados por el club de lectura en Valencia de los talleres de escritura de Libro vuela libre: Del paro al ocio, de Luis Racionero. Primera puerta de entrada:

“El actual sistema económico es bárbaro, porque sus valores y fines son distintos a los prevalentes en todas las culturas civilizadas que en el mundo han sido. En primer lugar, porque valora por encima de todo y pone como finalidad de la vida el éxito medido en dinero: -Tanto tienes, tanto vales-.

El postulado de los economistas liberales ingleses y de sus ideólogos, los filósofos utilitaristas de la escuela de Bentham, es que si cada persona persigue su interés individual y compite con los demás, se producirá en el conjunto de la sociedad el máximo rendimiento del sistema económico.

Desde un punto de vista político y social se debe demostrar repetidamente que una economía en desarrollo continuo no es un éxito, sino un cáncer, y que el despilfarro que se permite en nombre de la competencia y con ayuda de la publicidad debe detenerse. La economía debe verse como una rama de la ecología; y la producción, distribución y consumo deben realizarse por empresas o grupos con la misma elegancia y mesura que se ve en la Naturaleza. Desde el punto de vista de la comunidad se trata de despertar el poder de renunciación; cuando un número suficiente de personas se nieguen a cambiar de coche o televisor cada tres años, el actual sistema de consumo variará radicalmente. Sin embargo es difícil renunciar antes de tener, por eso el proceso puede llevar años.”

Ensayos recomendados por el club de lectura del taller de escritura en Valencia de Libro vuela libre: Del paro al ocio, de Luis Racionero. Segunda puerta de entrada: 

“El problema del paro es un residuo de la mentalidad decimonónica; tal como se está abordando es insoluble, porque se aplican esquemas teóricos de hace un siglo a situaciones de facto radicalmente nuevas. El problema del paro se enfoca con mentalidad puritana siguiendo en la más pura tradición calvinista de ascetismo protestante, a pesar de que las condiciones objetivas han pasado de una economía de escasez a una de abundancia. Mientras se mantenga el puritanismo protestante, el laboralismo bíblico de –ganarás el pan con el sudor de tu frente- en una sociedad de desodorantes, el paro será el espurio problema insoluble que nosotros mismos estamos creando.”

Club de lectura: ensayos recomendados por el taller de escritura en Valencia y las comunidades literarias de Libro vuela libre: Del paro al ocio, de Luis Racionero. Tercera puerta de entrada: 

“Se entrará entonces en la cultura del ocio, que es el verdadero problema de nuestro tiempo: ¿Cómo educar la sociedad entera para una cultura que cultive el ocio tal como lo practicaron en minoría lo griegos y los humanistas del renacimiento? ¿Cómo disfrutar del ocio todos, no solo los ricos ciudadanos, dejando el papel de esclavos y de obreros a las máquinas?

Recordar una de estas propuestas de los derechos humanos de la sociedad postindustrial elaborados por Richard Farson; el autor habla en primera persona:

1º.- Derecho al Ocio, punto seguro para partir de él, se trata aquí de una sociedad en la cual ocio no significará tiempo libre, sino derecho a no trabajar y, así y todo, seguir siendo considerados seres humanos…

2º.-Derecho a la Belleza, le gente está empezando a rebelarse contra la fealdad que le rodea, acabar con los carteles publicitarios, Belleza, cultura y vida no serán compartimentos separados.

3º.-Derecho a la Salud, volver a definir lo que es salud, no simplemente como ausencia de enfermedad, sino como lo opuesto a enfermedad, una condición positiva de bienestar, vigor, fuerza, coordinación, tranquilidad, etc. Sigue leyendo

El rescatador de libros: editar en papel

2 Mar Jose Luis Blanco Seguí colabora en nuestra campaña Editar en papel

 Editar en papel: nuestro apreciado colaborador Jose Luis Blanco Seguí se une también a la campaña que está realizando LIBRO VUELA LIBRE para promover la lectura de obras editadas en papel, a través de las recomendaciones de Libros de Papel, nuestro club de lectura en Valencia.

Ediciones en Papel del club de lectura Libros de Papel

 

Desde su sección de El rescatador de libros, y coincidiendo con los nuevos tributos de las cadenas literarias de LIBRO VUELA LIBRE a los escritores de terror y de ciencia ficción, Jose Luis nos propone este mes la lectura de un gran clásico de H.P. Lovecraft: El horror de Dunwich, que inspirará las nuevas actividades de la clave T-13 de nuestro taller de escritura, anteriormente protagonizadas por el  relato El Pueblo Blanco de Arthur Machen.

Debates en curso del taller de escritura de LIBRO VUELA LIBRE: ¿editar en papel o en formato digital en el siglo XXI?

Las dos opciones son válidas y tienen sus ventajas e inconvenientes, de los que continuaremos hablando ampliamente en nuestros próximos debates en curso. Pero en  LIBRO VUELA LIBRE amamos el olor, la magia y el tacto de los libros de papel, y a través de nuestro club de lectura en Valencia queremos rescatar deliciosas ediciones impresas que pueblan las librerías de nuestras casas, como por ejemplo la que acaba de seleccionar Jose Luis.

A través de la edición impresa por Alianza Editorial en 1993 que ha elegido Blanco Seguí de El horror de Dunwich para apoyar las ediciones en papel frente al avance de las publicaciones en formato digital en el siglo XXI, seres primordiales del tenebroso reino de la preexistencia, anteriores a la llegada del hombre al mundo, nos acompañarán por los sombríos caminos de la clave T-13. Aquí tenéis las tres puertas de entrada:

Escritores de terror y de ciencia ficción en las ediciones en papel del club de lectura de LIBRO VUELA LIBRE: El horror de Dunwich, de H.P. Lovecraft:

Jose Luis Blanco Seguí colabora en nuestra campaña Editar en papel

 

 

 

Edición en papel recomendada por Jose Luis Blanco Seguí a nuestro Club de lectura en Valencia: H.P. Lovecraft, fragmento de El horror de Dunwich. Primera puerta de entrada:

“Cuando el que viaja por el norte de la región central de Massachusetts se equivoca de dirección al llegar al cruce de la carretera de Aylesbury, verá que se adentra en una extraña y apenas poblada comarca. El terreno se hace más escarpado y las paredes de piedra cubiertas de maleza van encajonando cada vez más el sinuoso camino de tierra.

Sin saber exactamente por qué uno no se atreve a preguntar nada a las arrugadas y solitarias figuras que, de cuando en cuando, se ve escrutar desde puertas medio derruidas o desde pendientes y rocosos prados. Esas gentes son tan silenciosas y hurañas que uno tiene la impresión de verse frente a un recóndito enigma del que más vale no intentar averiguar nada.”

Edición en papel de Alianza editorial recomendada por El rescatador de libros. H.P. Lovecraft, fragmento de El horror de Dunwich. Segunda puerta de entrada:

“Tampoco debe pensarse  –rezaba el texto que Armitage fue traduciendo mentalmente– que el hombre es el más antiguo o el último de los dueños de la tierra, ni que semejante combinación de cuerpo y alma se pasea sola por el universo. Los Ancianos eran, los Ancianos son y los Ancianos serán. No en los espacios que conocemos sino entre ellos. Se pasean serenos y primigenios en esencia, sin dimensiones e invisibles a nuestra vista.” Sigue leyendo

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