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Herramientas para el escritor de la clave AK9 en los talleres de escritura creativa adscritos a LIBRO VUELA LIBRE en Valencia
Mientras continúan los homenajes a Julio Cortázar de la clave 56B y las actividades de escritura NT41 en los grupos presenciales y online de nuestro taller literario, un nuevo bloque de herramientas para el escritor formará parte de las propuestas creativas en curso de LIBRO VUELA LIBRE.
Sigue las instrucciones de tu grupo para participar en las próximas experiencias creativas de la clave AK9.
Tributos literarios a los escritores de la clave AK9:
«Estaba en la cama cuando oí la verja. Escuché con atención. No oí nada más. Pero oí eso. Traté de despertar a Cliff. Estaba como un leño. Así que me levanté y fui hasta la ventana. Una gran luna descansaba sobre las montañas que rodeaban la ciudad. Era una luna blanca, cubierta de cicatrices. Hasta un imbécil podría ver una cara en ella.»
Fragmento de Veía hasta las cosas más minúsculas, de Raymond Carver
«Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquiades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre.»
Fragmento de Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez
«Yo también reí gozosa, recibía besos, abrazos, palmaditas, baboseos, me cerraban la bata, me subían el calzón, gritaban más y empezábamos el segundo acto donde Mario se convertía en cura, Roxana en señor López y yo seguía siendo la madre tal como ahora que sigo recostada sobre estas sábanas tiesas de tanto almidón y con fuerte olor a desinfectante, sofocada por el calor del verano y los rezagos de la anestesia. «
Homenajes a Julio Cortázar, actividades complementarias de la clave 56B en los talleres de escritura adscritos a LIBRO VUELA LIBRE
Mientras esperamos el resultado final de todas las votaciones de los jurados de los torneos literarios de Libro Vuela Libre 2025, un nuevo bloque de tributos a la literatura de Cortázarcomplementará las actividades de la clave 56B de sus talleres de escritura creativa en curso.
Sigue todas las instrucciones de tu grupo online o presencial para empezar a disfrutar de las primeras propuestas inspiradas en este gran narrador del siglo XX que ha sido una de las voces más creativas de la literatura.
Homenajes a Julio Cortázar. Actividades complementarias de la clave 56B
Tributos a la literatura de Cortázar. Fragmento 1 de La señorita Cora:
No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica con el nene, al fin y al cabo soy sumadre y el doctor De Luisi nos recomendó personalmente al director. Podrían traer un sofá cama yyo lo acompañaría para que se vaya acostumbrando, entró tan pálido el pobrecito como si fueran aoperarlo en seguida, yo creo que es ese olor de las clínicas, su padre también estaba nervioso y noveía la hora de irse, pero yo estaba segura de que me dejarían con el nene. Después de todo tieneapenas quince años y nadie se los daría, siempre pegado a mí aunque ahora con los pantaloneslargos quiere disimular y hacerse el hombre grande. La impresión que le habrá hecho cuando se diocuenta de que no me dejaban quedarme, menos mal que su padre le dio charla, le hizo poner elpiyama y meterse en la cama. Y todo por esa mocosa de enfermera, yo me pregunto siverdaderamente tiene órdenes de los médicos o si lo hace por pura maldad. Pero bien que se lo dije,bien que le pregunté si estaba segura de que tenía que irme. No hay más que mirarla para darsecuenta de quién es, con esos aires de vampiresa y ese delantal ajustado, una chiquilina de porquería,que se cree la directora de la clínica. Pero eso sí, no se la llevó de arriba, le dije lo que pensaba yeso que el nene no sabía dónde meterse de vergüenza y su padre se hacía el desentendido y de pasoseguro que le miraba las piernas como de costumbre. Lo único que me consuela es que el ambientees bueno, se nota que es una clínica para personas pudientes; el nene tiene un velador de lo máslindo para leer sus revistas, y por suerte su padre se acordó de traerle caramelos de menta que sonlos que más le gustan. Pero mañana por la mañana, eso sí, lo primero que hago es hablar con eldoctor De Luisi para que la ponga en su lugar a esa mocosa presumida. Habrá que ver si la frazadalo abriga bien al nene, voy a pedir que por las dudas le dejen otra a mano. (…)
Tributos a la literatura de Cortázar. Fragmento 2 de La señorita Cora:
Pero sí, claro que meabriga, menos mal que se fueron de una vez, mamá cree que soy un chico y me hace hacer cadapapelón. Seguro que la enfermera va a pensar que no soy capaz de pedir lo que necesito, me miró deuna manera cuando mamá le estaba protestando… Está bien, si no la dejaban quedarse qué le vamosa hacer, ya soy bastante grande para dormir solo de noche, me parece. Y en esta cama se dormirábien, a esta hora ya no se oye ningún ruido, a veces de lejos el zumbido del ascensor que me haceacordar a esa película de miedo que también pasaba en una clínica, cuando a medianoche se abríapoco a poco la puerta y la mujer paralítica en la cama veía entrar al hombre de la máscara blanca…La enfermera es bastante simpática, volvió a las seis y media con unos papeles y me empezó apreguntar mi nombre completo, la edad y esas cosas. Yo guardé la revista en seguida porque hubieraquedado mejor estar leyendo un libro de veras y no una fotonovela, y creo que ella se dio cuentapero no dijo nada, seguro que todavía estaba enojada por lo que le había dicho mamá y pensaba queyo era igual que ella y que le iba a dar órdenes o algo así. Me preguntó si me dolía el apéndice y ledije que no, que esa noche estaba muy bien. “A ver el pulso”, me dijo, y después de tomármeloanotó algo más en la planilla y la colgó a los pies de la cama. “¿Tenés hambre?”, me preguntó, y yocreo que me puse colorado porque me tomó de sorpresa que me tuteara, es tan joven que me hizoimpresión. Le dije que no, aunque era mentira porque a esa hora siempre tengo hambre. “Esta nochevas a cenar muy liviano”, dijo ella, y cuando quise darme cuenta ya me había quitado el paquete decaramelos de menta y se iba. No sé si empecé a decirle algo, creo que no. Me daba una rabia que mehiciera eso como a un chico, bien podía haberme dicho que no tenía que comer caramelos, perollevárselos… Seguro que estaba furiosa por lo de mamá y se desquitaba conmigo, de puro resentida;qué sé yo, después que se fue se me pasó de golpe el fastidio, quería seguir enojado con ella pero nopodía. Qué joven es, clavado que no tiene ni diecinueve años, debe haberse recibido de enfermerahace muy poco. A lo mejor viene para traerme la cena; le voy a preguntar cómo se llama, si va a sermi enfermera tengo que darle un nombre.
Actividades de escritura de los torneos 2024-2025 de los talleres literarios adscritos a LIBRO VUELA LIBRE en Valencia. Paneles de juego en curso
El escritor suizo Martin Suter, con su obra Lila, Lila; una de las voces más significativas de la Generación del 27: la poeta, prosista, dramaturga y ensayista Carmen Conde, con su poema Límite; y el escritor mexicano Juan Rulfo, con su novela corta El gallo de oro, protagonizarán los tributos literarios de la primera fase de los torneos 2024-25 de los talleres de escritura de LIBRO VUELA LIBRE, que este año tienen tres paneles de juego: el lila, el cobrizo y el dorado.
Duodécima edición de los torneos literarios de invierno de LIBRO VUELA LIBRE
En estos torneos de invierno, de temática libre, pero sujetos apremisas de escritura comunes, los participantes volverán a dar rienda suelta a su imaginación y formarán parte de una dinámica grupal que los posicionará tanto en el rol de creadores como en el de jurado. En esta edición de los torneos participará también un jurado externo, integrado por especialistas de la cultura y la crítica literaria, cuyas votaciones tendrán este año un peso en la valoración final del 60%.
Si eres uno de los autores en formación de los talleres de escritura creativa de LIBRO VUELA LIBRE que ya ha sido invitado a participar desde las 00:00 h del 23 de diciembre de 2024 a las 00:00 h del 7 de enero de 2025 en alguno de estos paneles de juego, sigue las instrucciones de tu grupo de escritura presencial u online y participa en la primera fase de los duodécimos torneos literarios de LIBRO VUELA LIBRE, que este año obsequiarán al ganador o ganadora con una cesta literaria personalizada por el comando liberalibros, el diploma acreditativo del ganador 2024-25 de los torneos y la publicación del relato premiado.
Actividades de escritura. Paneles de juego lila, cobrizo y dorado
Panel lila. Actividades de escritura en curso
Licor de lilas, pantalones anchos, intuición secreta
( 2 de 3)
La señora Bügler había encargado tapas para seis «porque alcanzan para diez». Resultó que las tales tapas no eran más que unas lonchas de embutido y algún que otro trozo de pescado ahumado. Lo justo para seis personas, consideró David, que no había comido al mediodía. El público que había asistido a la lectura de David estaba reunido casi al completo en aquella cueva que olía a tabaco, en torno a una mesa larga. Solo faltaban las dos señoras mayores de la primera fila. Eran dos hermanas solteras, le explicó la señora Bügler, que no se perdían ni una lectura. Al comienzo del acto habían provocado la risa de los demás, cuando la más sorda de las dos le gritó a la otra: «¡No oigo nada!», y la hermana le contestó, también a gritos: «¡Es que no dice nada!»
Fragmento de «Lila,Lila», de Martin Suter
3, 2 o 1
Panel cobrizo. Actividades de escritura en curso
Hilo de cobre,sueño lejano, piel bruñida
( 2 de 3)
Esfera ceñida deesferasque no pueden escaparse de la esfera única. Manos esféricas ciñéndose a unas piernas que se abrazan redondas, perfectísimas. Si esta esfera que soy ya, que fui yo siempre, desgajara de sí un anillo y lo arrojara, se caería cogido por su extremo, prolongándose hasta pisar el polvo.
Ondularía siglos, y su música subiría por temblores a la esfera que le retiene siempre jamás, tan suyo. Sería vertical, hasta que un siglo la curva reclamara ser redonda desde un albor sin ritmo. Subiría otra vez a ser anillo, anegándose por amor de querencia inmarchitable, en la esfera total.
Yo he sido anillo tembloroso al caer, y erguida me dejaba correr desde los tiempos… Mas la esfera sintió que al fin mi esencia debía descansar en lo redondo.
Poema «Límite», de Carmen Conde
3, 2 o 1
Panel dorado. Actividades de escritura en curso
Edad dorada, incensario de mirra, pequeño olvido
( 2 de 3)
Dionisio Pinzón abandonó la plaza de gallos llevando en sus manos unas cuantas plumas y un recuerdo de sangre. Fuera, rugían los gritos de la feria; las diversiones; el anuncio de las tandas en las carpas; el pregón de las loterías; de la ruleta; las voces sordas de los albureros y de los jugadores de dados, y las voces ladinas de los que invitaban a los mirones que atinaran dónde había quedado la bolita. Hasta él llegaba todavía el rumor del palenque; el hedor a humo y alcohol que opacaba el de la sangre regada en el suelo y el de los gallos muertos, deshuesados, colgados de un garabato. Y los gritos de un público frenético que clamaba: ¡Ése es reguindón! ¡Está entumido! ¡Viva Quitupan! que a su vez apagaba la doble voz de las cantadoras y el ruido hueco de las cuerdas del tololoche. Todo mezclado con el confuso griterío de los mercaderes, tahúres y músicos ambulantes. Lo trajo a la realidad el traqueteo de los dados en un cubilete y el rodar de éstos sobre la verde franela. Allá dentro del palenque había vuelto el silencio, terminado ya el intervalo entre su pelea y la que ahora se libraba.
Las obras de dos grandes narradores estadounidenses, Philip Roth y Raymond Chandler, y de la escritora y periodista española Elvira Lindo, protagonizarán los próximos tributos literarios de la clave A-98 en los talleres de escritura creativa de LIBRO VUELA LIBRE en Valencia.
El pecho, una novela corta de Philip Roth publicada en 1972 en la que su protagonista, el profesor de literatura David Kepesh, enfrenta un conflicto entre sus deseos y su parte racional; El sueño eterno, la novela negra publicada en 1939 con la que Raymond Chandler presentó a su personaje más conocido: el detective Philip Marlowe, y Lo que me queda por vivir, una novela ambientada en un Madrid de los años ochenta al que Elvira Lindo nos invita a entrar a través de una historia sobre la experiencia temprana de la pérdida, serán las primeras obras narrativas en inspirar las actividades complementarias de la clave de escritura A-98.
Tributos literarios a Philip Roth: «El pecho». Fragmento 1 de la clave de escritura A-98:
PHILIP ROTH, El pecho
No era dolor, al contrario, la sensación era más bien agradable, y no obstante me parecía tan extraño sentir aquello que grité.
—¡Me he quemado! ¡Ha sido un incendio!
—Cálmese, señor Kepesh —me dijo una mujer—. Solo le estoy lavando. Me limito a lavarle la cara.
—¿La cara? ¿Dónde está? ¿Dónde están mis brazos? ¿Y mis piernas? ¿Dónde está mi boca? ¿Qué me ha ocurrido?
Entonces habló el doctor Gordon.
—Se encuentra en el hospital Lenox Hill, David. Lleva aquí diez días. Le he visitado a diario por la mañana y la noche. Disfruta usted de excelentes cuidados y de todas las atenciones que requiere. En estos momentos le están lavando la cara con una esponja, agua templada y jabón. Eso es todo. ¿Acaso le duele lo que le están haciendo?
—No —gemí—, pero, ¿dónde está mi cara?
—Deje que la enfermera le lave y dentro de un rato hablaremos. Debe descansar todo lo que pueda.
—¿Qué me ha ocurrido?
Recordaba el dolor y el terror, pero nada más: había sido como si me hubiesen disparado una y otra vez desde un cañón contra un muro de ladrillo y a continuación me hubiera pisoteado un ejército de botas. En realidad era más bien como si hubiera sido un hombre de caramelo masticable, extendido en direcciones opuestas por el pene y las nalgas, hasta llegar a ser tan ancho como largo había sido. Los médicos me dicen que no pude estar consciente más que unos pocos minutos, pero, al rememorarlo, me parece que estuve despierto para notar que cada hueso de mi cuerpo se quebraba y se reducía a polvo.
—Si ahora pudiera relajarse…
—¿Cómo me alimentan?
—Intravenosamente. No debe preocuparse. Se le alimenta todo lo necesario.
—¿Dónde están mis brazos?
—Deje que la enfermera le lave y luego le friccione con aceite, y ya verá como se siente mucho mejor. Entonces podrá dormir.
Tributos literarios a Raymond Chandler: «El sueño eterno». Fragmento 2 de la clave de escritura A-98:
RAYMOND CHANDLER, El sueño eterno
Su voz pareció venir de lejos.
—Es usted un hombre terrible, terrible.
—Sí; y usted es su hermana mayor. ¿Qué va a hacer en relación con todo esto?
—No puede probar una palabra de nada.
—¿Que no puedo probar qué?
—Que ella le disparó. Usted dijo únicamente que estuvo en los pozos con ella. No puede probar una palabra de lo que dice.
—Cierto —repuse—, pero no pensaba intentarlo. Yo estaba pensando en otra ocasión en que el revólver se hallaba cargado con balas. —Sus ojos eran como charcos de oscuridad, mucho más vacíos que la oscuridad misma—. Pensaba —continué— en el día en que Regan desapareció, al caer la tarde, cuando la llevó a esos viejos pozos para enseñarla a disparar y puso una lata en algún sitio diciéndole que disparase y se quedó junto a ella mientras hacía fuego y no disparó a la lata. Volvió el revólver y le disparó a él, del mismo modo que lo hizo hoy conmigo y por el mismo motivo.
Tributos literarios a Elvira Lindo: «Lo que me queda por vivir». Fragmento 3 de la clave de escritura A-98:
ELVIRA LINDO, Lo que me queda por vivir
—¿Se puede saber dónde estabas?
—Comprando.
—¿Comprando? ¿Comprando qué? ¿Dejas solo a un niño de cuatro años y te vas a comprar?
—Solo ha sido media hora.
—¿Media hora? De media hora, nada. Me llamó al trabajo. ¿Sabes cómo he venido? He venido loco, loco.
—No quiso venirse conmigo.
—¿Y tú haces lo que él dice?
—Se quedó viendo la tele, qué coño le podía pasar.
—De todo, podía haberle pasado de todo, pero lo que pasó exactamente es que salió a esperarme a la escalera y con un golpe de viento se cerró la puerta. Es decir, que durante unos quince minutos estuvo en la escalera, solo. ¿Y si hubiera decidido esperarme en la calle?
La muerte en la literatura, actividades complementarias de la clave M56 en los talleres de escritura creativa adscritos a LIBRO VUELA LIBRE. Dos séquitos muy distintos de seres sobrenaturales y la muerte, uno de los temas más fascinantes y clásicos de la literatura, acaban de llegar a nuestro taller de escritura en Valencia para inspirar las actividades literarias de la clave M56.
La muerte en la literatura. El juego de las tres puertas:
Sigue las instrucciones de tu grupo y elige uno de estos tres códigos de colores: el naranja, el negro o el violeta, para adentrarte en el portal oscuro donde tendrán lugar nuestros próximos desafíos a la imaginación.
Sobre naranja
Sobre negro
Sobre violeta
La muerte en la literatura. Tributos literarios de la clave M56 de los talleres en curso: «Cuerpo presente», de Federico García Lorca:
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas.
Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre.
Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.
Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.
Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías.
¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.
¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso.
Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales.
Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen donde está la salida para este capitán atado por la muerte.
Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros.
Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado.
No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
Poema “Cuerpo presente”, de Federico García Lorca.